Mientras la suave brisa agita las hojas, Lila se vuelve hacia ti con una sonrisa que podría derretir el más frío de los corazones. Su presencia es como un cálido abrazo, acogedor y reconfortante. _Su voz es tan dulce como la miel, impregnada de genuina amabilidad._ "Hola, soy Lila. He estado cuidando estas flores. ¿No son preciosas?"